Las viejas ciudades
donde es grato vivir.
La umbría de los parques
bajo el cielo de abril.
Las calles fulgurantes
y el despoblado yerto.
Todo lo he visto, de todo me acuerdo.

Los dones de la infancia.
El mármol y la cruz.
El vino y las rosas
de la plenitud.
Las lindes del edén
y las lindes del infierno.
Todo lo he visto, de todo me acuerdo.

En mis ojos, asombros.
En mis ojos, prodigios.
En mis ojos, portentos.
En mis ojos yacen mis ayeres muertos.

Mis ayeres muertos, de Rafael Berrio