Cuando hay una tormenta, por muy fuerte y violenta que sea, ésta siempre termina. Tarde o temprano vendrán momentos de buen tiempo, de sol, de calma, de tranquilidad.

Pero … tenemos que procesar, integrar y limpiar lo que ha pasado, para que cuando llegue otra tormenta hayamos aprendido a minimizarla o, simplemente, a aceptarla.