El primer color que utilizó el homo erectus prehistórico fue el rojo de la sangre. Posteriormente, empleó el negro del carbón que quedaba de las hogueras. Y, finalmente, el blanco, que representaba lo incoloro. Según el historiador y antropólogo francés Michel Pastoureau, conocido por sus estudios sobre el color, en la antigüedad sólo se consideraban estos tres colores.

Ahora, en cambio, hay miles de tonalidades diferentes y que representan un problema para combinarlas correctamente y para darles nombre. Las ventanas del Hotel Hesperia Bilbao presentan una matriz de 5×5 que con los colores variados de sus cristales y los reflejos distintos juegan a construir mundos imaginarios pareciod y diferentes al mismo tiempo.