Así como actualmente en la escuelas de fotografía españolas la proporción mujeres/hombres está muy equilibrada, en las asociaciones fotográficas de fotógrafos aficionados hay una mayoría aplastante de hombres, y mujeres que participen en concursos son todavía menos.

En la inauguración dentro de Bilboargazki 2018 de la exposición de fotografías del Trofeo Argizaiola, la delegada de cultura de la Diputación de Bizcaia comentó la poca presencia de mujeres en este torneo (creo que 4 de 28 participantes) y la nula en el podio. 

Simplemente es una cuestión de estadísticas: si participan un 10% en los concursos valederos para el Argizaiola, es difícil que tengan mejor porcentaje de invitaciones y es realmente difícil que lleguen al podio.

Esta estatuilla, que es un regalo para los invitados/participantes en el festival Bilboargazki, puede ser un fiel reflejo de las asociaciones fotográficas vascas (y también de las españolas), cuyo elemento fundamental es un fotógrafo un poco orondo y no demasiado joven, con su cámara al cuello y con su mujer, mas gordita todavía, abrazada a él. Un aspecto que puede ser poco atractivo para que una mujer acceda a una asociación de fotógrafos.