Los orígenes de esta marcha-danza se remontan al año de 1531, los primeros años de la conquista de México, cuando ocurrió una batalla (sin armas, a brazo partido) entre españoles aliados con indios otomís contra chichimecas, una de las culturas primarias que se extendía por lo que hoy es el actual estado de Querétaro. Durante esta batalla, que tuvo como escenario el Cerro del Sangremal, cuando los chichimecas estaban a punto de ganar ocurrió un eclipse solar que asustó a los locales. Según los españoles, el cielo se abrió y descendió el apóstol Santiago, que fue incorporado al nombre de la ciudad capital del estado, Santiago de Querétaro. Los chichimecas aceptaron al dios cristiano y el baile del danzante conchero chichimeca ha quedado como una tradición muy popular hasta estos tiempos, teniendo su mayor exponente en La veneración de la Santa Cruz de los Milagros en Querétaro, donde más de 20.000 danzantes con vestuario prehispánico y conchas de mar en los pies llevan a cabo su danza ritual.