Terminó el Estado de Alerta, y pasamos a la «nueva normalidad«. Es una normalidad un poco distópica donde podemos hacer ciertas cosas y no podemos hacer ciertas otras, a veces, nos parece, sin mucho sentido. Viendo las barbas de nuestros vecinos cortar (muchos países en recaída) ya podemos ir poniendo las nuestras a remojar, si estamos haciendo lo mismo. Estamos esperando un milagro que no se va a producir.