Así me siento yo, como si mi vida se hubiera congelado, sin salir de casa salvo para lo imprescindible. Sin hacer muchas cosas que tenía previstas, como algún viaje. Con mi tendencia natural al aislamiento, no lo estoy pasando mal, solo siento la pérdida del contacto con la naturaleza, pero mucha gente sí, sin contar con los problemas económicos. A la hermana de un amigo la han ingresado en el psiquiátrico.

A ver cómo salgo a la calle cuando termine todo esto.