La Paloma de la Paz es una escultura de hierro recubierto de poliéster blanco  realizada por Néstor Basterretxea en la década de los 80 por encargo del Ayuntamiento de San Sebastián como símbolo de la lucha contra la violencia. Con unas dimensiones de 7×9×1 m y 4 toneladas de peso, se inauguró el 21 de diciembre de 1988 en el paseo de la Zurriola y fue especialmente diseñada para soportar los embates del viento y de las olas. Las obras para construir el Kursaal forzaron su traslado al barrio de Amara Berri en 1993.

Con motivo de la celebración del Día Internacional de los Derechos Humanos en 2014, la escultura volvió a trasladarse junto al mar en la zona de Sagüés, en el extremo oriental de la playa de la Zurriola.